Aunque inicialmente existía un debate sobre la traducibilidad o la
intraducibilidad de los JP, la superación de esta dicotomía se hace patente en
los últimos estudios, en los que se aborda como una cuestión de grado y no de
condición. Según Marco, «cuanto más dependa el efecto del JP de la materialidad
lingüística de las palabras, menor será el grado de traducibilidad, y
viceversa» (2010: 271)3.
En cuanto a las técnicas de traducción aplicables a los JP, este autor
introduce algunas modificaciones en la clasificación propuesta por Delabastita
(1996: 134). Marco ordena las diferentes alternativas en función de sus efectos
sobre el balance global de JP en el texto, de mayor pérdida a mayor ganancia
(2010: 268-270)4:
Balance negativo: la omisión, la copia directa (JP en LO en el TM),
la transferencia (traducción literal de la expresión original a la LM), la
traducción del JP por otra construcción sin JP (ya sea conservando todos sus
significados o solo uno de ellos) y la sustitución del JP original por otro
recurso retórico relacionado son técnicas que conllevan una pérdida del efecto
original.
Balance neutro: la traducción del JP por el mismo JP o por otro
similar preservan el efecto del TO.
Balance positivo: la transformación de un fragmento del TO en un JP y
la adición de un JP en el TM5 implican una ganancia en la traducción sobre el contenido
del TO.
Marco explica que no hay técnicas buenas o malas, ya que no son más que posibilidades
de traducción observadas en la práctica y clasificadas por categorías. Lo que
sí hay, sin embargo, son técnicas más efectivas que otras a la hora de transferir
el efecto del JP presente en el TO (2010: 291). La elección de una u otra dependerá
de múltiples factores intra y extratextuales, aunque, si no hay una razón de
peso, las técnicas con un balance neutro o positivo siempre serán preferibles a
las que implican la pérdida del JP, porque el uso injustificado de estas
estaría privando al destinatario de la traducción de la posibilidad de
participar en el juego y, por consecuencia, el efecto experimentado por los
receptores de ambos textos diferiría considerablemente (2010: 292-294).
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