¡JUEGOS DE PALABRAS!
En la actualidad, los juegos de palabras están presentes en todo tipo de
textos (literarios, publicitarios, periodísticos, audiovisuales, etc.)
susceptibles de ser traducidos, pero su arraigo lingüístico y su carácter
“juguetón” a menudo dificultan (e incluso imposibilitan) la reproducción de su
efecto en una lengua y una cultura ajenas a las originales.
Se han hecho múltiples intentos de definir el término juego de palabras (JP), la definición más reciente y extensa es la formulada por Delabastita (1996: 128)1:
Juego de palabras es el nombre general con el que se designan diversos
fenómenos textuales en los que se aprovechan las características lingüísticas
de la(s) lengua(s) utilizada(s) para lograr una confrontación comunicativamente
significativa de dos (o más) estructuras lingüísticas con formas
[significantes] más o menos similares y significados más o menos distintos2.
Esto implica que el JP no debe analizarse de forma aislada, sino que
debe entenderse como un elemento constitutivo del texto cuyo funcionamiento
depende del contexto concreto de aparición y de las relaciones que establece
con el resto de componentes textuales. De esta definición se infiere, además,
que los JP son deliberados y tienen un efecto comunicativo intencionado, que
puede ser humorístico, llamativo, persuasivo, o de cualquier otro tipo (Díaz,
2008: 37).
Los JP se pueden clasificar siguiendo diversas tipologías, la propuesta
por Díaz (2008: 37-39), se basa en el
modelo de Delabastita. Este autor distingue dos criterios de
clasificación: uno formal y otro lingüístico.
Dependiendo de la forma, los JP
pueden ser verticales u horizontales (en términos de Ainaud, Espunya y Pujol
[2003: 301], in absentia e in praesentia, respectivamente). En los juegos
verticales, una única palabra o secuencia puede adquirir diversos significados
(relación a nivel paradigmático), mientras que en los horizontales los
diferentes significados se distribuyen en palabras o secuencias diferentes
(nivel sintagmático).
Si tenemos en cuenta el fenómeno
lingüístico utilizado para crear la ambigüedad, los JP pueden ser fonológicos
(constituidos a partir de la homofonía, la homografía, la homonimia o la
paronimia), polisémicos, idiomáticos (formados a partir de la alteración de una
expresión idiomática o de la confrontación de sus significados literal y
figurado), sintácticos o morfológicos.
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